Ayer pasé la revisión anual del coche. ¡Y me costó casi la cuarta parte de lo que me ha venido costando los últimos cuatro años! Hay que joderse. Como en mayo se le acabó la garantía Citroën, decidí pasar de ellos y buscarme un taller que se hiciera cargo. Me lo recomendó un amigo, y hete aquí que he dado con uno bien bueno. Me han tratado como a un cliente, y no como a un cotizante, y me han hecho lo que el coche necesitaba y no lo que decía el libro que necesitaba. Total, que casi 180 euros de ahorro. ¿Qué os parece? Yo no me decido entre pensar si estos tíos del taller nuevo son buenos y baratos, o es que los de Citroën son unos sinvergüenzas careros. O las dos cosas, que puede ser. El caso es que estoy encantado, porque además me explicaron todo lo que habían mirado, lo que habían cambiado y lo que no hacía falta tocar aunque lo dijera el libro de revisiones (que he llegado a la conclusión de que es la excusa escrita para el sacaduros desvergonzado de las marcas). Lo siguiente será conseguir que me quiten el crujido del cristal de la puerta del conductor, que es la herencia sonora que me ha quedado de la ineptitud de los mecánicos de Citroën.
C4 Clí-clí
6 mayo 2009El clí-clí del coche sólo lo oigo yo. O sea, que debo de estar pirado. Eso, o que soy hipersensible a no sé qué que está en no sé dónde, que dice mi amigo médico.
El caso es que el estirado del jefe de taller (llegó quince minutos más tarde que sus empleados, que tienen que entrar cuando abre el servicio técnico) dice que todo normal, que nada mal. Eso sí, le tuve que hacer notar que al depósito del líquido anticongelante (he sabido después que esa caja blanca con un tapón que dice no tocar y un líquido rosa dentro es eso, aunque ahora que lo pienso no sé qué evita que se congele, aunque si está ahí será por algo) le faltaba un tornillo de los que le unen a la carrocería, y que el otro estaba muy evidentemente suelto y tintineaba. Pero vamos, que quitando esa cosa menor (menor para él, que digo yo que si el depósito quedará suelto del todo algo podría estropearse de caer sobre el bloque-motor y derramar el líquido rosa), que además me confesó que puede ser que a alguno de los chicos del taller se le olvidara volver a ponerlo (madre mía, qué más olvidos tendrán cuando están re-tripando un coche) si lo tuvo que quitar para algo. Tal cual.
Escrito por Victor Javier Cavia