Este blog es un papel digital para expresarme libremente. Para hablar de todo, con respeto. Para opinar con responsabilidad. Porque lo necesito, porque soy ciudadano y porque una parte fundamental del ser que se entiende parte de una sociedad que viven en democracia es poder decir lo que siente, lo que piensa, lo que opina.
Mi compromiso es dejar aquí mis opiniones siempre que me sea posible, ser siempre veraz y sincero, y expresarme libremente, sin más límite que el de mi conciencia.
No pretendo generar polémicas, ni dar cuarto al pregonero. Pero cuando se opina es inevitable que termine sucediendo. Así que mi blog está abierto a comentarios, que serán siempre bienvenidos si son respetuosos y se atañen a lo que en cada momento toque.
Lo que no hiere siempre es bueno. Y lo que suma, también. Nadie está nunca en disposición de rechazar buenos consejos, así que me comprometo a hacer míos, si son cabales, serias y constructivas, cuantas aportaciones para mejorar quien quiera quiera hacerme.
Además de en este blog, cuento mi vida en mi canal de Twitter (www.twitter.com/victorjavier). También tengo perfil en Facebook, pero ahí soy un estirado, nunca solicito amistades y tardo bastante en decidir si acepto una cuando me llega. Es la ventaja de la tecno-amistad: que incluir a alguien en mi sociedad virtual depende de dos cosas, la voluntad y un clic.