Re-explicación de por qué quité los comentarios

31 marzo 2010

Anteayer me reprochaba (en tono cariñoso) la diputada Carrasco (@rutenca para sus amigos de twitter) que mi blog no tuviera comentarios. Algo debía querer dejarme escrito en mi post sobre lo que trabajan y lo que no los diputados. Así que voy a volver a explicar por qué quite esa opción.

Básicamente para que no me insultaran. Un imbécil apuntó cuatro lindezas sobre un viaje de trabajo que hice en febrero a Bruselas, y que fui contando a través de mi twitter, enlazado en una entrada del blog. Cuando quise responderle en el correo que dejó de referencia, el servidor, muy amablemente, me respondió que qué tonto que soy, que ese señor que me insultaba no tenía allí cuenta, y que ya fuera a pedir explicaciones al maestro armero. En un arrebato, y después de varios juramentos que no se pueden reproducir aquí para no herir sensibilidades (para mis vecinos ya es un poco tarde) tomé la decisión de suprimir los comentarios. El que quiera decirme algo, que me busque.

En este país, Anónimo es un hijo de puta que ha tenido un montón de hijos, tan putativos como él. Y aprovechando tan amplia parentela y lo difícil que es dar con él en caso de necesidad (por ejemplo, para exigir respeto o ponerle los puntos sobre las íes), va campando a sus anchas por foros, blogs y comentarios. Como a mí me turba mucho que me critiquen sin darme opción de defensa, me aplico al “ojos que no ven” y adiós a los comentarios. Los que ya hacían apuntes a mis opiniones lo siguen haciendo, y el que quiera sumarse al coro, no tiene más que pararme por la calle, invitarme a un café, y darme el ditirambo.


Queratotomía arqueada

30 marzo 2010

Me tienen que hacer una queratotomía arqueada en los dos ojos. Dice mi médico que ese nombre sólo busca la importancia del oftalmólogo, y que en realidad lo que hacen es “cortarte el ojo como si fuera un puro”. Gran amigo mío el bueno del Borja, sí. He buscado en internet sobre el asunto, pero he salido espantado de algunas aclaraciones demasiado concretas sobre la operación.

La doctora me ha dicho que es no nada complicado, con mejor post-operatorio que la primera intervención de láser. Cuando me ha entrado el canguelo ha sido cuando la enfermera lo ha ido poniendo crudo: que si primero el ojo izquierdo, que si unos cortes, que si después no sé cuántas revisiones, que si luego el otro, que si más revisiones,…. O sea, tranquilizándome como le han debido enseñar en el curso de “cómo dar noticias jodidas a pacientes hipersensibles a todo”.

En resumen, que me fui yo tan campante a Bilbao a por mi alta, y me he vuelto con un consentimiento informado y una pastilla de no sé qué tranquilizante que me tendré que tomar si no quiero que me de un ataque de nervios como la primera vez, con un ojo ya achicharrado y con la córnea del otro recién abierta. Casi que prefiero pasarme tres horas babeando por las esquinas mientras arrastro las piernas y las manos no me responden que saliendo empapado en sudor y con la convicción de haber hecho el más grande de los ridículos en estado de shock histérico. El 9 de abril, que me hacen esta cosa entre las 10 y las 12 de la mañana, os cuento, que como sólo operan un ojo de cada vez, tuerto podría aún escribir.


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