El día 7 de junio hay elecciones al Parlamento Europeo, que es de esos sitios de Europa que pocos saben realmente para qué sirve y menos aún son capaces de explicar con solvencia. Habiendo diputados de por medio, y con lo devaluado que anda el prestigio de estas gentes, seguro que entre los ciudadanos despierta más curiosidad saber cuánto se levantan al mes por hacer lo que quiera que hagan que conocer eso que quiera que hagan. Algo normal, por otro lado, entre lo lejos que queda Estrasburgo y lo poco que se está al tanto del papel real que el Parlamento tiene en el entramado institucional europeo y de la influencia de su actividad para España y los españoles. Así, no es de extrañar que cada vez que ha habido que votar en Elecciones Europeas la participación haya sido tan raquítica como el interés que despierta todo lo que tiene que ver con la Unión, que está entre muy poco y nada.
Escrito por Victor Javier Cavia