Anchoas de Santoña

27 mayo 2009

Menuda pedazo de foto la del presidente Revilla dando de comer anchoas a Joaquín Sabina. No se quién es más friki de los dos, si el presidente-showman con sus cosas de señor de pueblo o el lila del cantante lameteando el palillo como si fuera una foca de circo. Que pena, que imagen. Ha faltado el tazón de leche y los sobaos para que le estampa sea el descojono completo. Digo yo que Sabina podía ahora componer una canción a la anchoa de Santoña y sacarse con Revilla en la portada del disco (por hacerlo más al estilo del presidente, que suele alardear de ser un analfabeto tecnológico, que saque un vinilo y una cinta de casete para vender en las gasolineras). Seguro que en todos los saraos con albarcas, varas de avellano, concursos de arrastre de vacas y partidas de dominó de este verano por Cantabria vendería decenas. Iban a ser el dúo estrella, a la altura de los Sacapuntas.

Por cierto, que la promoción de los productos de Cantabria que nos ha dejado esa gloriosa instantánea (confieso que hoy no he visto el chiste de Forges, que para qué después de la foto) la han montado en la sala VIP de Barajas. A lo grande, como si hacer la promoción en las puertas de embarque para que la disfrutaran el 95 por ciento de los viajeros del aeropuerto que no pueden pasar por esa sala (que es la de los políticos, los famosos, los altos cargos de VISA ORO por la viola,..) fuera a desmerecer el fiestón de anchoas, mieles y sobaos. Así se hace, con clasismo provinciano. Y los de las esperas en asientos de hierro y recorridos en autobús hasta las avionetas a pie de pista (como el que nos viaja hasta Santander, por cierto), que se jodan y no prueben nuestros productos.


Pagar en ventanilla, como en los 50.

25 mayo 2009

Le manda narices que he tenido que pagar mi matrícula a un curso de la UIMP en la ventanilla de un banco y en efectivo. Mucha automatrícula en la web, pero luego ni pago telemático ni siquiera transferencia bancaria. Como los abonos de toda la vida, amos: impreso de ingreso, billetes, cola y ventanilla. Parece mentira que con los esfuerzos que están haciendo los gobiernos para dar a conocer lo útil que resulta la administración electrónica. Instituciones de enseñanza como esta siga usando métodos de hace veinte años. Si a través de internet cada día es más fácil encontrar quien te venda cualquier cosa con su propia pasarela de pagos, y hasta en E’bay puedes pagar tu compra con una transferencia a un tío que está en la China (que suena muy lejos) lo que has ganado en una subasta, ¿cómo es posible que para la matrícula de la UIMP haya tenido que ir al banco como iba mi abuelo en los cincuenta a pagar la luz?.

En Nueva York, las hamburguesas del Mac Donals se pueden pagar con tarjeta, y si es con Visa Oro además te hacen una reverencia (allí una American Express es casi como un pasaporte diplomático). Aquí, desde hace bien poco también se puede, y lo venden en la publicidad de la cadena como un hito de la modernidad. Qué provincianos que somos y qué retrasados que estamos. En septiembre vuelvo, y ya tengo los tickets para subir otra vez al Empire State. Se compran por internet y se pagan con tarjeta. Pero en cambio, para matricularme en la UIMP he tenido que perder media hora en una cola, y andar con papeles y recibos, y copias, y sellos azules. No se me tiene que olvidar dejarles escrito en la hija de evaluación del curso que por favor entren en el siglo XXI.


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